Aprovechando la climatología adversa para pescar

Introducción

Lluvia, tormenta, frío o calor extremo... hay situaciones en las que la climatología no invita a pescar y la mayoría de los aficionados optan por no salir al campo. Sin embargo, no debemos dejarnos engañar por esta climatología adversa, ya que puede convertirse en nuestro gran aliado si sabemos cómo aprovecharla.

Lluvia: tu gran aliada

La lluvia siempre va a afectar de manera positiva en el comportamiento de los peces. Ayuda a que nuestros señuelos se vean más naturales y pasar más desapercibidos. Además, una cierta turbiedad del agua mejora estas condiciones. Si el agua está demasiado clara por la falta de lluvia, los peces estarán más reacios a atacar. Por otro lado, la falta de oxigenación también se reducirá, lo que se traducirá en un letargo que solo el cambio de tiempo podrá modificar.

Tormenta: una oportunidad única

¿Quién no ha vivido una jornada memorable después de una tormenta? Pues sí amigos, esta lluvia, o incluso granizo, hace que las orillas se erosionen y se mueva el fondo. Esto se traduce en una dosis extra de comida que los peces no pasarán por alto, su actividad será más que notable y entrarán con mayor avidez a nuestro engaño. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no debemos pescar durante una tormenta, ya que las cañas están fabricadas en carbono, que es un magnífico conductor de la electricidad y un imán para los rayos. No vale la pena correr riesgos innecesarios.

Frío extremo: buscando en las profundidades

Yo apuesto que hay que salir a pescar tanto con frío como con calor, pero fijándonos muy bien en el tiempo que nos va a hacer. Con el frío, los peces se aletargan hasta tal punto de "enterrarse" en el lecho del río o embalse. Su ritmo biológico desciende y es en periodos cortos del día donde se desplazan para buscar alimento. No desperdiciemos buscarlos en zonas profundas donde el agua esté algo más caliente, en aquellas zonas de resguardo donde el alimento les venga casi de forma directa a la boca.

Calor extremo: buscando la sombra

Con el calor, la pesca suele estar más activa, aunque también puede influir de forma negativa en su comportamiento. Si el calor es extremo, los peces buscarán zonas frescas y escondites difíciles de pescar. En las horas centrales del día, cuando el sol está más perpendicular, las posibilidades de éxito se reducen. Por ello, los mejores momentos para la pesca en verano son las primeras horas del día y las últimas. Busquemos zonas sombrías, árboles o rocas donde la cobertura sea mayor, así como lugares donde el viento sople y pueda mover la capa superficial del agua dando una mayor oxigenación a esta.

Conclusión

Aprovechar la climatología adversa para pescar puede ser una estrategia muy efectiva. La lluvia, las tormentas, el frío extremo o el calor extremo pueden modificar el comportamiento de los peces y hacer que sean más propensos a atacar nuestros señuelos. Sin embargo, es importante tener en cuenta las precauciones necesarias, como no pescar durante una tormenta para evitar riesgos innecesarios. Así que la próxima vez que veas un día de mal tiempo, ¡no te desanimes! Puede ser una oportunidad única para disfrutar de una jornada de pesca exitosa.

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