¡El año del agua ha llegado!

El 2022 ha sido un año lleno de desafíos y complejidades, especialmente en lo que respecta al agua y al medio ambiente. Hemos experimentado uno de los veranos más secos en Europa occidental, lo que ha llevado a que España registre el tercer año hidrológico más seco de la historia. Sin embargo, también hemos presenciado lluvias torrenciales en los últimos días, lo que demuestra la volatilidad del clima. A pesar de esto, la reserva hídrica española se encuentra en un preocupante 37.5% de su capacidad.

Esta sucesión de sequías y fenómenos meteorológicos extremos es una clara consecuencia del cambio climático, que continúa avanzando sin control. La emergencia climática se ha convertido en una crisis hídrica con importantes implicaciones sociales, ya que la falta de acceso a agua potable suficiente y de calidad tiene efectos negativos en la salud y la economía de las personas.

La sequía y la escasez de agua ya no pueden abordarse como emergencias, se han convertido en problemas estructurales. Por esta razón, las instituciones internacionales han declarado que el 2023 será el año del agua y se ha convocado la Conferencia por el Agua en Nueva York en marzo de ese año. En esta conferencia se analizará la implementación de los objetivos del Decenio Internacional para la Acción del Agua para el desarrollo sostenible.

El año 2022 ha estado marcado por dos grandes crisis interrelacionadas: la crisis climática y la crisis energética. La guerra de Ucrania ha agravado la problemática energética, que incluye la escasez de agua como uno de sus componentes clave. La sequía ha llevado a una disminución en la producción de energía hidroeléctrica, lo que ha resultado en un aumento en los precios de la electricidad y en el uso de fuentes de energía fósil, empeorando así la situación medioambiental.

En este contexto, es fundamental apostar por las energías renovables, especialmente las centrales hidroeléctricas reversibles. Además, las energías renovables son una herramienta importante para mejorar la sostenibilidad de soluciones relacionadas con el agua, como la desalación.

Para abordar la crisis hídrica, es necesario tomar medidas a largo plazo. La concienciación sobre el ahorro de agua es fundamental, pero no es suficiente. También es necesario aumentar la cantidad y la calidad del agua disponible. Esto implica optimizar la demanda de agua, invertir en infraestructuras de distribución y saneamiento, aumentar el uso de agua regenerada y implementar medidas de conservación de acuíferos.

El agua regenerada es una herramienta valiosa para aumentar la disponibilidad y la calidad del agua. Además, su uso generalizado mejora la gestión de las aguas residuales y previene la contaminación de suelos y masas hídricas. Por otro lado, los acuíferos subterráneos son fundamentales para garantizar la disponibilidad a largo plazo, pero aún falta mucho por investigar en cuanto a su cantidad y calidad. En este sentido, la inteligencia artificial y los sistemas de monitorización son aliados importantes.

¡Bienvenido, 2023! Esperamos que este nuevo año sea realmente el año del agua, que marque un antes y un después en el cuidado de este recurso preciado y asegure su futuro, que en realidad es el futuro de todo el planeta.

Para más información sobre el futuro del agua y cómo podemos prepararnos, puedes visitar este enlace y este enlace.

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